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Preservación de cadera

Osteotomía periacetabular: salvar la cadera sin prótesis

Cuando la cadera duele por una displasia y el cartílago todavía está bien, la osteotomía periacetabular permite reorientar el acetábulo y conservar la articulación propia, en lugar de esperar a necesitar una prótesis.

Control con fluoroscopia durante una osteotomía periacetabular realizada por el Dr. Nicolás Urueta

Qué resuelve esta cirugía

La osteotomía periacetabular —también llamada PAO u osteotomía de Ganz— es un procedimiento de preservación de cadera. Consiste en realizar cortes controlados alrededor del acetábulo para liberarlo de la pelvis, reorientarlo a una posición que cubra mejor la cabeza femoral, y fijarlo ahí con tornillos.

El problema que corrige es mecánico. En una cadera displásica el acetábulo es demasiado vertical o demasiado poco profundo, y la carga del cuerpo se concentra en un borde en lugar de repartirse. Ese sobreesfuerzo desgarra el labrum y desgasta el cartílago de forma progresiva. Reorientar el acetábulo redistribuye la carga sobre una superficie mayor, y con eso se busca detener o frenar ese deterioro.

La clave está en el momento. Esta cirugía funciona cuando todavía hay cartílago que valga la pena proteger. Cuando la artrosis ya está establecida, reorientar el acetábulo no quita el dolor, y la indicación correcta pasa a ser otra.

Pocos cirujanos en México hacen esta cirugía, y por eso muchos pacientes vienen de otros estados. Si vives fuera de Chihuahua, puedes empezar enviando tus radiografías por WhatsApp para una primera opinión. Así funciona para pacientes de otras ciudades.

A quién va dirigida

  • Displasia acetabular sintomática en adolescentes y adultos jóvenes.
  • Dolor inguinal o en la cara lateral de la cadera de meses de evolución, que aumenta al caminar, al estar sentado mucho tiempo o al hacer actividad de impacto.
  • Cobertura acetabular insuficiente demostrada en radiografías, con mediciones específicas de ángulo de cobertura e inclinación.
  • Cartílago articular conservado o con deterioro leve.
  • Casos con secuelas de displasia del desarrollo o de enfermedad de Perthes, valorados individualmente.

Cuándo no es la mejor opción

  • Artrosis moderada o avanzada de la cadera.
  • Pérdida importante de movilidad articular previa.
  • Dolor que no proviene de la articulación, sino de la columna lumbar o de estructuras vecinas.

Cómo se estudia antes de decidir

La valoración no se reduce a una radiografía. Se necesita:

  1. Historia clínica y exploración física dirigidas, para confirmar que el dolor es articular y no de otro origen.
  2. Radiografías de pelvis en proyecciones específicas, con mediciones de cobertura acetabular e inclinación.
  3. Resonancia magnética, para valorar el estado del cartílago y del labrum, que es lo que decide si preservar tiene sentido.
  4. En casos seleccionados, estudios complementarios para evaluar la morfología femoral y la versión.

Cómo es la cirugía

Se realiza bajo anestesia regional o general, según la valoración del anestesiólogo. A través de un abordaje en la región inguinal se accede a la pelvis y se realizan los cortes que liberan el fragmento acetabular. Ese fragmento se reorienta hasta lograr la cobertura buscada y se fija con tornillos.

Todo el procedimiento se controla con fluoroscopia intraoperatoria, que permite verificar la posición del fragmento y de la fijación antes de terminar. Si el caso lo requiere, se trata también la lesión del labrum.

Recuperación

Es una recuperación estructurada y conviene conocerla antes de decidir:

  • Hospitalización habitual de dos noches, con manejo del dolor y prevención de trombosis.
  • Muletas con descarga parcial durante varias semanas, mientras el hueso consolida.
  • Rehabilitación progresiva, primero para recuperar movilidad y después fuerza.
  • Controles radiográficos periódicos hasta confirmar la consolidación.
  • El regreso a actividad deportiva es gradual y se autoriza en función de la consolidación y de la fuerza recuperada.

Riesgos que conviene conocer

Es una cirugía mayor y hay que hablar de riesgos con claridad: infección, sangrado que pueda requerir transfusión, trombosis venosa, alteraciones de sensibilidad en la cara anterior del muslo por afectación del nervio femorocutáneo, retardo o falta de consolidación del hueso, corrección insuficiente o excesiva, y progresión de la artrosis a pesar de una corrección adecuada.

Todos se revisan caso por caso en la consulta y quedan por escrito en el consentimiento informado antes de la cirugía.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente la displasia de cadera en un adulto?

Es una cadera en la que el acetábulo —la parte de la pelvis que cubre la cabeza del fémur— quedó poco desarrollado y no la cubre lo suficiente. La consecuencia es mecánica: el peso del cuerpo se concentra en una superficie más pequeña de la que debería, y eso sobrecarga el cartílago y el labrum año con año.

Muchas personas llegan a la vida adulta sin saber que la tienen. El dolor suele aparecer entre los 20 y los 40 años, con frecuencia atribuido a un problema muscular.

¿Cómo sé si soy candidato?

No se decide con una consulta a distancia ni con una radiografía suelta. Hacen falta tres cosas: que el dolor sea claramente de origen articular, que las radiografías muestren una cobertura insuficiente medible, y que el cartílago esté todavía en condiciones razonables, lo que habitualmente se valora con resonancia.

La edad importa, pero no es un límite rígido. Lo que más pesa es el estado del cartílago: si ya hay artrosis establecida, reorientar el acetábulo no resuelve el dolor y la conversación cambia hacia una prótesis.

¿Cuánto tiempo tardo en recuperarme?

Es una recuperación larga y hay que entrarle sabiéndolo. Las primeras semanas se camina con muletas y descarga parcial, mientras el hueso consolida. La marcha sin apoyos suele recuperarse en unas semanas más, y la mejoría funcional sigue avanzando durante meses.

No es una cirugía para resolver un dolor de la semana pasada. Es una cirugía para cambiar la trayectoria de una cadera a diez o veinte años.

¿Me deja la cadera como nueva?

No. El objetivo es corregir la mecánica para que el cartílago que te queda dure mucho más, y quitar o disminuir el dolor. En caderas bien seleccionadas eso puede significar décadas de articulación propia.

Lo que no hace es regenerar cartílago ya perdido. Por eso la selección del paciente es la parte más determinante de todo el procedimiento.

¿Se puede combinar con artroscopia?

Sí, y con frecuencia tiene sentido. La displasia suele venir acompañada de lesión del labrum, y en casos seleccionados se trata la parte intraarticular por artroscopia y en el mismo tiempo quirúrgico o en un segundo tiempo se hace la osteotomía.

La decisión de combinar o separar depende de los hallazgos y se plantea antes de la cirugía, no durante.

Otros procedimientos

En resumen

Para quiénAdulto joven con displasia acetabular sintomática y cartílago conservado
ObjetivoPreservar la articulación propia
AnestesiaRegional o general
HospitalizaciónHabitualmente dos noches
MuletasVarias semanas, con descarga parcial
Alternativa si no aplicaArtroscopia, o prótesis si ya hay artrosis

Consultorio

  • Paseo Simón Bolívar 1000, int. 307-309, Col. Centro
  • Lunes a jueves 15:00–20:00
  • Viernes 10:00–13:00
  • WhatsApp lun–sáb 8:00–20:00

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¿Tienes dudas sobre tu caso?

Cada cadera es distinta. La indicación se define con tu historia, la exploración física y tus radiografías; no con un diagnóstico a distancia.

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