Reemplaza solo la superficie de la cabeza femoral y del acetábulo, conservando más hueso que una prótesis total. Es una opción para un grupo concreto de pacientes, y la selección es la parte más importante.
El hip resurfacing o resuperficialización de cadera reemplaza únicamente las superficies articulares: se remodela la cabeza femoral y se cubre con un componente metálico, y se coloca la copa acetabular correspondiente. A diferencia de una prótesis total, se conservan el cuello femoral y la mayor parte del hueso.
Aquí la selección del paciente lo es casi todo. El resurfacing da buenos resultados en el grupo correcto y peores que una prótesis total en el grupo equivocado. Requiere hueso de buena calidad y una morfología adecuada de la cabeza femoral, y esos criterios se valoran uno por uno antes de proponerlo.
En cualquiera de esos escenarios, la prótesis total de cadera ofrece un resultado más predecible.
La rehabilitación es progresiva, con deambulación asistida inicial y recuperación de movilidad y fuerza a lo largo de las semanas siguientes. El seguimiento incluye controles clínicos y radiográficos periódicos, que se mantienen en el tiempo aunque la cadera no duela.
Fractura del cuello femoral, aflojamiento de los componentes, necrosis de la cabeza femoral, infección, trombosis, y reacciones relacionadas con los materiales, que hacen necesario un seguimiento a largo plazo. Todo se explica en consulta y queda por escrito antes de operar.
En cuánto hueso se quita. En una prótesis total se retira la cabeza femoral y se introduce un vástago dentro del fémur. En el resurfacing se conserva la cabeza y el cuello: solo se remodela la superficie y se cubre con un componente metálico.
Esa conservación de hueso es la ventaja principal, y es la que facilita una eventual conversión a prótesis total más adelante.
Es un procedimiento con criterios de selección estrictos, más estrictos que los de una prótesis total. Se valora la calidad del hueso, la morfología y el tamaño de la cabeza femoral, la ausencia de quistes grandes o de necrosis extensa, y el nivel de actividad.
Cuando esos criterios no se cumplen, la prótesis total da un resultado más predecible. Decir que no eres candidato no es una negativa: es la indicación correcta.
En casos seleccionados el resurfacing permite retomar actividades de impacto moderado, y esa es una de las razones por las que se plantea en pacientes jóvenes y activos.
La recomendación concreta depende de tu caso y se establece en consulta, no como regla general.
Como cualquier implante, puede requerir revisión. La diferencia es que al haber conservado el cuello y la mayor parte del hueso femoral, la conversión a una prótesis total suele ser técnicamente más sencilla que revisar una prótesis total.
Ese es precisamente uno de los argumentos a favor en pacientes jóvenes: dejar el mejor escenario posible para la siguiente cirugía, si llega.
Cada cadera es distinta. La indicación se define con tu historia, la exploración física y tus radiografías; no con un diagnóstico a distancia.
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