Cirugía mínimamente invasiva por dos a cuatro portales pequeños, para tratar el pinzamiento femoroacetabular, las lesiones del labrum y la microinestabilidad sin abrir la articulación.
La artroscopia de cadera permite trabajar dentro de la articulación a través de dos a cuatro portales de pocos milímetros, por los que se introducen una cámara y el instrumental. Con ella se puede:
El dolor de cadera en el adulto joven se confunde con frecuencia con una lesión muscular o con un problema lumbar. La valoración incluye:
Una distinción que cambia el tratamiento. Un pinzamiento y una displasia pueden doler igual, pero se tratan de forma opuesta: en el primero se quita hueso que sobra, en la segunda se reorienta el que falta. Confundirlos es el error con más consecuencias en esta patología, y por eso las mediciones radiográficas son parte obligada de la valoración.
Se realiza bajo anestesia regional o general. El paciente se coloca en una mesa que permite tracción controlada de la extremidad, necesaria para abrir el espacio articular y poder trabajar dentro. Los portales se establecen con control de fluoroscopia.
Primero se hace una artroscopia diagnóstica de toda la articulación, y después se trata lo que se encuentra: la osteoplastia, la reparación del labrum, el cartílago y la cápsula. Al cerrar se comprueba que el conflicto mecánico haya desaparecido en el arco de movimiento.
En el postoperatorio se entrega el protocolo de rehabilitación por escrito, con los tiempos y los ejercicios de cada fase.
Infección, trombosis, alteraciones transitorias de la sensibilidad por la tracción, lesión del nervio femorocutáneo, extravasación de líquido, osificación heterotópica, rigidez o adherencias, resección insuficiente o excesiva del hueso, y fallo de la reparación del labrum. En caderas con artrosis ya establecida el resultado es peor y puede terminar en prótesis; por eso la selección del paciente es determinante.
Es un conflicto mecánico entre el fémur y el acetábulo. Puede ser porque el cuello del fémur tiene una prominencia que no debería estar —lo que se llama deformidad tipo CAM—, porque el acetábulo cubre de más en un borde —tipo pincer—, o por una combinación de las dos.
El resultado es que en ciertos movimientos, sobre todo flexión con rotación interna, esas dos superficies chocan. Ese choque repetido desgarra el labrum y daña el cartílago del borde acetabular.
No, y la diferencia importa. La cadera es una articulación profunda, rodeada de músculo y con una cápsula muy resistente. Técnicamente es considerablemente más demandante que la rodilla, requiere instrumental específico, tracción controlada de la extremidad y control con fluoroscopia.
Es una de las razones por las que se considera un procedimiento de subespecialidad y no una artroscopia general.
Siempre que sea posible se repara, no se resecciona. El labrum tiene una función de sellado que ayuda a la estabilidad y a la distribución del líquido articular dentro de la cadera; quitarlo alivia a corto plazo pero deja peor la mecánica.
Cuando el tejido ya no es reparable existe la posibilidad de reconstruirlo con injerto. Esa decisión depende de lo que se encuentre durante la cirugía y se conversa antes como escenario posible.
El retorno es por fases y toma meses, no semanas. Las primeras semanas se trabaja movilidad y control, después fuerza, y al final gesto deportivo e impacto.
Forzar el calendario es la causa más frecuente de que una artroscopia bien hecha dé un resultado mediocre. El alta deportiva se da por criterios de fuerza y control, no por fecha en el calendario.
Ahí hay que tener cuidado. En una cadera displásica, hacer solo artroscopia puede empeorar la inestabilidad, porque el labrum y la cápsula están compensando una cobertura ósea insuficiente.
En esos casos la conversación correcta es sobre corregir la cobertura, con una osteotomía periacetabular, sola o combinada. Distinguir un pinzamiento de una displasia es una de las decisiones más importantes de toda la valoración.
Cada cadera es distinta. La indicación se define con tu historia, la exploración física y tus radiografías; no con un diagnóstico a distancia.
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